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jueves, 13 de enero de 2011

Zenayda Garcia Bonilla

Mi nombre es Zenayda Bonilla, soy originaria de la bella tierra de El Salvador. Tengo 29 años de edad, madre de dos hermosos varoncitos y una hermosa hija, que Dios me ha prestado para que cuide de ellos e instruya en su camino con su palabra. Soy casada, gracias a Dios tengo un buen hombre a mi lado. Todo lo que tengo se lo debo a mi buen Dios.
MI TESTIMONIO.
Nací en hogar cristiano, viviendo en la ciudad, un día mis padres decidieron mudarse al campo y tener una vida más relajada fuera de tanto bullicio y tanto peligro. Así empezamos una nueva vida, esto sucedió más o menos cuando tenía la edad de dos años. Siempre tuve un buen ejemplo en mis padres que a pesar de su ignorancia académica siempre nos inculcaron valores morales y principios cristianos. Como a la edad de ocho años acepte a Jesús en mi corazón, empecé mi vida cristiana practicando en coros, textos bíblicos, participaciones especiales. A los diez años estaba dando escuela dominical a los demás niños, me encantaba ser la maestra. Seguidamente pase al grupo de jóvenes y ahí la experiencia fue más madura, y la lucha también fue más fuerte puesto que mientras muchas de mis amistades experimentaban el mundo y sus deleites yo según ellos perdía mi tiempo en la iglesia. Lastimosamente escuche esos comentarios y empecé a descarriarme de la verdad, del buen camino y del consejo de mis padres. Tome malas decisiones y las consecuencias vinieron una por una fueron cobradas, mis padres siempre oraron por mí, y clamaron a Dios para que regresara al hogar, puesto que a la edad de mis quince años me fugue de casa. Un año después volví a casa, mis hermanos y hermanas estaban alegres pero a la vez furiosos conmigo porque les había causado tanto dolor. Mientras que mi padre me abrazaba y decía que todo quedaba en el pasado, me recibió en sus brazos, me puso a estudiar nuevamente, suplió mis necesidades y la de mi hijo, jamás me hizo reproches. Yo comprendo perfectamente la parábola del "Hijo Prodigo" porque yo la viví.
Antes me daba miedo compartir esto porque no quería que la gente me rechazara. Hoy veo hacia atrás para ver lo que Dios ha hecho y sigue haciendo en mi vida. Fui víctima de tres intentos de violación y por la misericordia de Dios no se realizaron. El primero a los 8 años, lo tengo muy presente, aunque vivíamos muy a las afueras de la ciudad mi padre trabajaba en la capital, un día decidió llevarme con él y mi hermano mayor al trabajo, ese día le pagaban y nos llevaría a comer a algún lugar, mientras mi hermano compraba un helado y mi padre hacía fila para recibir su cheque, de repente alguien me tomo de la mano y me llevo a la fuerza a un lugar solo. Mientras yo forcejeaba tratando de escapar Dios me dio fuerza y patie a aquel hombre y salí corriendo. Dios me libro. Fue duro y muy difícil, eso me causo inseguridad y causo la sobre protección de mis padres hacia mí. El segundo ataque fue a los 15 años, estaba estudiando en la ciudad, mi hermano mayor y yo estábamos cruzando nuestro bachillerato. Una campesina torpe recién llegada a la ciudad, oportunidad perfecta.. Eso seguramente pensó el vecino que vivía enfrente de donde nosotros rentábamos. Un día esperando el bus que me llevaría al Instituto donde estudiaba, como a las 6:00 am se para enfrente de mi un taxi " sube al carro, yo te puedo llevar" dijo el, yo conteste que no prefiero esperar el bus, gracias. El insistió muchas veces y desgraciadamente el bus nunca pasaba, bueno este es mi vecino y ya soy amiga de su esposa dije para mí misma, y subí al carro. Estando dentro me empezó a acosar y decirme cosas muy incomodas para mí, ¡pare! ¡Aquí me voy a bajar! le dije, el puso seguro automático a la puerta, no paro y empezó a subir la velocidad, no sabía para donde me llevaba, gracias a Dios obligatoriamente tenía que pasar por una calle de mercado donde tenía que disminuir la velocidad del auto, ¡esa fue la oportunidad perfecta! Forcejeé la puerta y caí en la carretera con mis libros y empecé y empecé a gritar y llamar a la esposa de el en la calle... Hasta que ella salió y dijo: ¿qué pasa? Yo le conté lo sucedido, ella llorando entro a su casa cerraron la puerta, escuche gritos, golpes, llanto de aquella mujer... Y de repente sale con una pistola en su mano apuntándome y diciéndome ¡te voy a matar!¿porque le viniste a decir a mi mujer? Yo con miedo y rabia le dije: dispáreme si quiere, me di la vuelta y empecé a caminar, esperando el disparo. Pero Dios y solamente Dios me volvió a librar.
Ahora Zenayda trabaja fuertemente en la Iglesia del Señor. Ella ha trabajado en diferentes áreas de la iglesia y es la editora del espacio de MUERES de este blog.

Jovenes

“Me llamo Fracasado” Escrito por: Giovanni E. Romero Para Generacionfuerte.com
“¡Oh, si en verdad me bendijeras!” 1 Crónicas 4:10 En la Biblia se encuentra una breve referencia de un hombre llamado Jabes. Muy poco se sabe de èl pero de alguna manera el logrò que su nombre quedara impreso para la posteridad por haber creido, por haber confiado que todo lo bueno viene de Dios. Jabes no era un jòven cualquiera, dice el texo que era màs ilustre que sus hermanos, o sea, no era uno màs del montòn, no era uno que imitaba o seguìa al resto, no era uno que se dejaba influenciar por lo que los demàs hacìan. Jabes era alguien que se respetaba a sì mismo y ese respeto lo hacìa actuar diferente, ser diferente, pensar diferente, y vivir diferente. Pero su vida no era ni habìa sido fàcil. Al igual que muchos jòvenes hoy en dìa, fue uno que vivìa con el complejo de ser un jòven marcado por circunstancias adversas. Su nombre, Jabes, le fue dado porque su madre lo diò a luz con dolor. Sin embargo, el dolor nunca viene solo, el dolor serà el primero, pero es siempre seguido por grandes satisfacciones. En las palabras del Poeta William Cowperque: “El dolor es el mensajero; la alegria es el prìncipe anunciado.” William Cowper fue uno de los màs famosos poetas de su era, aunque sufrìa de depresiòn y, posiblemente, esos perìodos depresivos le hicieron tener una visiòn aguda de la belleza de la creaciòn. El encontrò paz en su conocimiento de Dios.

Mujer Dios te Ama

Noticias de Inmigracion *comunidadinformada.wordpress.com*

Que Dios Todo Poderoso los bendiga.

Es inevitable hablar acerca de lo que está sucediendo con respecto a las redadas que se están haciendo aquí en los Estados Unidos, y principalmente en algunos estados del país. Mucha gente que no tiene documentos legales en este país, no sabe que TIENE derechos, aun y siendo arrestado durante una redada. Hermanos y amigos, es muy importante que sepamos qué hacer si por alguna circunstancia somos presas de alguna redada. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) es una organización privada sin fines de lucro que se dedica a defender los principios de libertad, justicia e igualdad que están basados en la Constitución y la Declaración de los Derechos Civiles. Esta organización se dedica a evaluar todo caso en donde haya abuso de poder(para saber más de esta organización ve a: (www.aclu-nj.org). Esta organización (ACLU), recuerda a todas las personas que vivan en los Estados Unidos y NO tienen documentos legales, están PROTEGIDOS por las leyes y la constitución. Ahora sabemos ¿cuáles son? Y ¿Cómo se ejercen? Aquí les dejo el resto de la información.

CONOSCA SUS DERECHOS EN LOS ESTADOS UNIDOS

Hermanos les exhorto que oremos por las leyes de inmigración de este país, es muy triste ver que familias están siendo separadas. Hijos de padres que solo han venido a buscar mejores condiciones de vida, se que se están quedando solos. Hace algunas semanas en sábado gigante programa que conduce don Francisco, no pude contener mis lágrimas al ver como una niña mexicana, estaba llorando porque su mama estaba detenida a causa de su estatus legal. La niña no entendía las leyes por su corta edad, lo único que expresaba, mientras sus lagrimas corrían sobre su rostro, era que quería estar con su mama. El llanto de la niña toco a muchos de nuestros corazones. Ahora, ese es un caso de miles que están viviendo en este momento. Amigos, para Dios todos somos iguales, tenemos que partir de este principio.

Que la paz de Dios sea en ustedes.