salvar este matrimonio? “ (El simple hecho que estuviera mirando esta revista quizá pueda
decir algo sobre mi temprana confusión de género). De lo que me acuerdo, los artículos
describían algunas horrendas situaciones de las parejas, y luego decía cómo se habían
solucionado o no.
Nos encontramos nosotros mismos haciéndonos esta pregunta en forma regular en el grupo
Regeneración. Debido a que muchos de los hombres con atracción al mismo sexo que han
venido a nosotros, y como casi todos los hombres con adicciones heterosexuales son
casados, trabajar con matrimonios y tratar de ayudar a las esposas es una parte importante
de nuestro ministerio. Como ministros siempre trataremos de salvar los matrimonios, pero a
menudo necesitamos ayudar a las esposas cuyos esposos están involucrados en pecados
sexuales para honestamente evaluar sus situaciones y decidir en forma racional el curso a
seguir.
El punto clave, por supuesto, es que cada mujer deberá hacer lo que Dios le pide hacer en
su situación. Sin embargo, para la esposa que está atrapada entre querer escapar de una
situación terriblemente dolorosa, y al mismo tiempo querer mantener su matrimonio, es más
fácil decirlo que hacerlo.
Dios nos hablará en el contexto de la situación que estamos experimentando para entender
racionalmente cómo la situación puede ayudarnos a oír a Dios más claramente. El propósito
de este artículo es ayudar a las esposas, especialmente a aquellas en gran tormento
emocional a ver su situación más claramente, y desde allí trazar el curso con la ayuda de
Dios. Si el artículo pudiera ayudar a algunos esposos a ganar visión sobre lo que sus
esposas están pasando y cuales son sus necesidades, esto sería una ganancia definitiva.
Este artículo está dirigido ciertamente a la esposa de aquellos adictos al sexo, pero también
le habla a la esposa de cualquier hombre que está involucrado en repetitivo pecado sexual.
La tentación sexual libera químicos en el cerebro, y en algunas personas esto parece
afectar el auto-control en forma similar a la primera bebida de un alcohólico. Pero la
adicción no es jamás una justificación para pecar, y solamente Dios es suficientemente
sabio para juzgar si una persona es realmente impotente o solamente es desenfrenada.
Para los propósitos de este artículo, la distinción no es importante. Sin embargo para
facilitar la expresión me referiré al “adicto”.
La mayoría de las veces un artículo como este es escrito por una mujer, una esposa.
Pensamos que podía ser útil que fuera escrito por un hombre que sin lugar a dudas fue un
adicto al sexo, pero un hombre que ha tenido más de 25 años de haber ganado alguna
objetividad en el tema. Además, mucho del entendimiento que aquí se refleja proviene de mi
esposa Willa, y sus años de trabajar con esposas.
A continuación 12 preguntas que quizá la esposa se haga a medida que considera en
oración su situación:
1. ¿Quiere él cambiar? Es una pregunta más difícil de lo que parece a primera vista porque
la mayoría de los adictos tanto aman, como odian, su adicción. En los 10 años en que actué
como homosexual siendo casado, yo odiaba lo que estaba haciendo, pero a la vez no veía
cómo podría vivir sin ello. Las señales positivas importantes aquí serían, (1) él sabe lo que
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está haciendo, (2) cree que es incorrecto, y (3) está tratando de hacer algún esfuerzo para
detenerlo.
2. ¿La ama? Las esposas son muy rápidas en contestar, “Si él verdaderamente me amara,
no estaría haciendo estas cosas”. Generalmente esto no es verdad. El uso que él hace de la
pornografía, sus encuentros homosexuales anónimos, el uso continuo de prostitutas
probablemente no tenga nada que ver con usted. Estas cosas son simplemente
manifestaciones de su enfermedad. Busque señales de su amor de otras formas. Busque su
amabilidad, su ternura, su consideración y la forma en que cumple con sus otras
obligaciones como esposo.
3. ¿Está buscando sexo con otras personas, o se limita su adicción a la pornografía,
la masturbación y demás? Jesús dijo que desear a una mujer es adulterio, así que el
pecado de quienes usan la pornografía puede ser tan profundo como el del hombre que
está buscando relaciones con otra persona. Sin embargo, puede que no vaya tan bajo en la
balanza como para caer en engaño y decadencia si aún no ha comenzado a dar rienda
suelta a sus fantasías. Si está relacionándose con otras personas, para su propia protección
de enfermedades, usted debería evitar tener sexo con él. Por supuesto, esto puede generar
mayor presión dentro del matrimonio.
4. ¿Su actuar con otros es puramente sexual y no se relaciona con ellos? La mayoría
de mis encuentros homosexuales fueron anónimos, pero estuve con un hombre varias
veces y empecé a desarrollar sentimientos hacia él. Aunque yo no era en esa época
cristiano y poco entendía de lo que estaba viviendo, de alguna forma por medio de la gracia
de Dios, yo sabía que esto sería mucho más profundo y una traición mortal hacia Willa y
terminé la relación. Si un esposo da su corazón así como su cuerpo a otra persona, la
situación es peor.
5. ¿Está haciendo algo para cambiar? ¿Está viendo a un consejero o asistiendo a un
grupo de apoyo? ¿Lee libros sobre adicción sexual? Quizá no haya logrado algún progreso,
pero la continuidad que muestra en esfuerzos visibles para cambiar, pueden mostrar donde
está su corazón.
6. ¿Es honesto con usted? Este es un punto crítico. Desafortunadamente la mayoría de
los hombres que caen en pecados sexuales en forma habitual no son honestos con sus
esposas. El miedo y la vergüenza bloquean la honestidad. Si existe una batalla de poder en
el matrimonio, él tendrá temor que ella use el conocimiento de sus debilidades como un
arma contra su cabeza. Pero independientemente de esto, la esposa tiene el derecho de
exigir que su esposo sea honesto. Ella no tiene de qué aferrarse si él no es honesto. Esto
no quiere decir que ella tiene que ser su socia responsable o que ella necesite conocer
todos los detalles desagradables de sus pecados, pero ella sí necesita conocer dónde se
encuentra él en sus luchas. El matrimonio no puede reconstruirse a menos que él sea
honesto.
7. ¿Dónde se encuentra él espiritualmente? Si se ha apartado de Dios y de la iglesia a
causa de su culpabilidad y vergüenza, no hay mucha esperanza para el matrimonio. Él
mismo se ha separado de la fuente de la gracia, y el verdadero cambio es poco probable
hasta que haya una renovación espiritual.
8. ¿Cumple con sus otras obligaciones como marido y como padre? Si lo hace, mucho
de su vida está bien y sus valores son correctos y esto trae esperanza. Más aún, usted
podrá vivir en mejor forma con este problema mientras se soluciona. Si su vida toda está
fuera de control, o si es tan narcisista que no puede ver sus necesidades o las de los hijos,
muchas otras cosas tienen que pasar más que ganar el control sobre su sexualidad. De
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hecho, la mayoría de las personas necesitan entender las bases de la vida—mantener un
trabajo, actuar responsablemente, superar otras adicciones—antes de estar listos para
enfrentar sus batallas sexuales.
9. ¿Son satisfactorias las relaciones sexuales dentro de su matrimonio? Muchos
hombres con adicciones sexuales tienen dificultad con la intimidad. La pornografía y la
masturbación pueden insensibilizar a un hombre e impedirle tener una verdadera relación
sexual amorosa.
10. ¿Tiene usted problemas que deban ser resueltos? Nada de lo que usted haga puede
ser una justificación del pecado de sexualidad de su esposo, pero los matrimonios pocas
veces están en problemas únicamente por los problemas de una persona. Sin embargo,
encontramos que con la dimensión del problema sexual del esposo, muchas mujeres
sienten que si sus problemas sexuales son solucionados, todo quedará arreglado. Muy
pocas veces es así. Una razón por la cual no es de esta manera, es que las mujeres que sin
saberlo se casan con homosexuales o con hombres adictos sexualmente, sienten atracción
hacia ellos, por alguna debilidad o problema en ellas mismas. Una mujer que tiene temor de
una fuerte sexualidad masculina, puede sentir atracción hacia la “gentileza” de un hombre
homosexual. Una mujer que tiene dificultad en relacionarse con alguien, a menos que ella lo
pueda cuidar, la co-dependencia, se sentirá atraída hacia un hombre con problemas, como
en el caso del hombre adicto al sexo.
11. ¿Qué otros problemas hay en el matrimonio? Esto es similar al Nº 10. Con gran
certeza su problema sexual no es el único problema en el matrimonio. ¿Cuáles son los otros
problemas? ¿Necesita ayuda para resolverlos? ¿Está él dispuesto a ir con un consejero?
Mientras que otras barreras caen, a medida que el perdón y la gracia actúan en su
matrimonio, mientras que él verdaderamente llega a amarla, la sanidad comienza a tomar
lugar en él.
12. ¿Después de considerarlo todo, son la separación y el divorcio una opción mejor
que el permanecer juntos y vivir con el problema? No es incorrecto considerar cosas
prácticas dentro de sus opciones. ¿La llevará el divorcio a la pobreza? ¿Qué pasará con los
hijos? El que usted tenga fundamentos bíblicos respecto a la separación y el divorcio no
significa que usted tenga que separarse o divorciarse—o que Dios quiere que usted lo haga.
Quizá lo único que requiere es carecer de todo excepto su confianza en que Dios le
solucionará todas las cosas.
El propósito de todas estas preguntas no es de darle un medio de medir su matrimonio—
siete positivas usted se queda, seis y usted se retira—sino el de ayudarla a aclarar algunos
de los pensamientos y temores que aparecen en su mente cuando considera la situación.
Le puede ayudar el hecho de escribir las respuestas, de tal forma que pueda poner a
descansar algunos de los otros temas. Entonces, con todo esto y con el consejo de su
pastor y de otras personas piadosas en su vida, ore con todo su corazón. Mi esposa sugiere
el irse a solas un fin de semana a orar en paz y en aislamiento. Allí, puede ser que oiga la
voz de Dios decirle, si el matrimonio puede salvarse o no. La respuesta puede no ser la que
usted espera.
Ahora, una palabra a los esposos. Algunas veces, después de una caída sexual la esposa
exige que el esposo le prometa que jamás volverá a hacerlo. De repente usted se lo ha
prometido a usted mismo muchas veces y ha fallado, de tal forma que sabe que no puede
prometerle eso. Pero fíjese en estas preguntas y encontrará algunas cosas que usted si
puede hacer. Puede tratar de amarla con todo su corazón. Puede ser honesto con ella.
Puede cumplir con todas sus otras obligaciones como esposo y como padre. Puede asistir a
su grupo de apoyo con su socio responsable o con su consejero. Puede buscar a Dios con
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todo su corazón. El simple hecho de hacer estas cosas puede que no sea todo lo que su
esposa necesite para cumplir los deseos de su matrimonio, pero le pueden dar esperanza a
ella, y puede ser que eso sea todo lo que usted tenga para darle en este momento.
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