Los Decretos De Dios Y La Voluntad Del Hombre
Permítame presentarle esta verdad en forma de una cita de uno de los puritanos ingleses: "Lo que Dios decretó en la eternidad pasada, lo mismo demandará el hombre en el tiempo". El "libre albedrío" siempre escogerá libremente la misma cosa que Dios ha ordenado y así cumplirá el propósito divino. Y, con la misma exactitud Dios le considera responsable por todo lo que hace. No creo que haya otro pasaje que aclare esta verdad mejor que el de Mateo 27. Todo el capítulo está lleno con los intentos vanos de los hombres de negar la responsabilidad personal. Primero Judas quiso desmentir su responsabilidad por la muerte de Cristo, suplicando a favor de la inocencia de Jesús y regresando las treinta piezas de plata a los sacerdotes y ancianos. Ellos, a su vez, respondieron: "¿Y qué nos importa1?" Es decir, ¿qué responsabilidad tenemos? Pero ¿no fue responsabilidad suya la de estar seguros de la culpabilidad de Cristo antes de ordenar su muerte1? Ciertamente eran responsables.
La historia de Jesús ante Pilato nos cuenta de uno de los hombres más cobardes de todos los tiempos. Pilato sabía sin duda que Jesús era inocente y aún así deliberadamente distorsionó y destruyó la ley y la justicia al entregarle a los judíos. Trató de absolverse de la responsabilidad- Sin embargo Mateo aclara que todo este evento aconteció porque Pilato cooperó con el "libre albedrío" de la muchedumbre. Acuérdese, la multitud tenía el poder y la autoridad de escoger a cualquiera para ser puesto en libertad:
"Ahora bien, durante la fiesta el gobernador acostumbraba soltar un preso que la gente escogiera" —Mat.27:15 NVI.
La elección del prisionero fue dejada al "libre albedrío" de la muchedumbre, y ellos deliberadamente y con conocimiento escogieron al notorio criminal Barrabás. Y Pilato, sobrepasando las protestas de su esposa, su conciencia y la ley tanto romana como hebrea, rehusó detener la injusticia y complació al gentío. Cuando a estos les preguntaron que quería» hacer con "Jesús llamado el Cristo", ellos gritaron al unísono "¡Crucifícale!", Pilato usó otros argumentos para persuadirles de no hacerlo, pero sólo consiguió que gritaran aún más fuertemente "¡crucifícale!".
CULPABLE POR SER TOTALMENTE LIBRE
Finalmente Pilato trató de negar su responsabilidad lavándose las manos delante de la multitud. Dijo: "Soy inocente de la sangre de este hombre, ahora es su responsabilidad". La multitud respondió sin vacilar y con gustó aceptó la responsabilidad del asunto. Contestaron desafiantemente: "¡qué su sangre sea sobre nosotros y nuestros hijos!". ¿Quién podría ser más culpable que esa multitud? ¿Ha habido alguna vez alguien que cumpliera más detalladamente (sin saberlo) los propósitos secretos de Dios?
Ahora, escuche cuidadosamente dos preguntas sencillas y sus contestaciones, tomadas de Mat.27. (1) Pregunta: ¿Exactamente qué fue lo que el Todopoderoso decretó en la eternidad pasada que iba a suceder a su Hijo? Contestación: ¡Que seria crucificado! Y, ¿cuál fue la demanda de aquella multitud? ¡La crucifixión del Hijo de Dios! Ciertamente lo que Dios ordenó en la eternidad, e! hombre libremente cumple en el tiempo. (2) Pregunta: ¿Cuál es la única cosa que puede satisfacer el carácter de un Dios Santo? Contestación: ¡La sangre derramada de Jesucristo! ¿Cuál es la única cosa que podía satisfacer el odio y la pasión de aquella multitud? ¡El derramamiento de la sangre de Cristo! Lo que Dios ordena, el hombre escoge por su propia voluntad en el tiempo señalado.
Antes de continuar al siguiente principio, permítame enfatuar el electo práctico de este que estamos tratando y que pueda tener en nuestras vidas. Nunca debemos sentir que somos "víctimas" de los incrédulos. Siempre debemos ver la mano de nuestro Padre celestial controlando todas las cosas. Si los malos prevalecen, es porque Dios ha propuesto usarlos para su propia gloria y para nuestro bien.
A través de treinta años que llevo en el ministerio, casi no he tenido problemas en llevarme bien con los líderes con quienes he trabajado. Pero recientemente, encontré una excepción. Había trabajado con cierto diácono que en verdad me odiaba. Hasta pienso que me hubiera matado si lo hubiera podido hacer sin sufrir ninguna pena. Me acordaba de Simei. ¿Se acuerda usted de ese personaje del Antiguo Testamento? Cuando David huía de Absalón, Simei maldijo a David diciendo "¡hombre sanguinario y perverso, fuera! (2Sam.16:7) Uno de los hombres de David quiso silenciar la lengua de Simei para siempre pero David dijo: "si Jehová le ha dicho 'Maldice a David', ¿quién le dirá ¿por qué haces esto?". David reconoció la mano de Dios.
Ese diácono era como Simei. Cuando se reunía el cuerpo de diáconos el siempre engrandecía cada cosa mala y sobrepasó todo lo bueno. Me era una molestia que no soportaba. Lo curioso es que en realidad me ayudó a ser un mejor pastor, más que cualquiera de los otros diáconos con quienes trabajaba. Admito que tengo una tendencia de no cuidar de los detallitos, y muchas A veces los dejaba hasta el último minuto, pero Simei siempre me recordaba de todas mis fallas Saben, llegó el momento que di las gracias a Dios por ese hombre. Creo que Dios sabía que yo necesitaba una "ayuda" y me mandó esa "ayuda" en forma de un Simei. Y otra cosa, yo sabía que
Dios iba a castigar a ese hombre por la "ayuda" que me prestó.
Castigado Por Ayudar A Dios
Entiende usted lo que estoy diciendo? Todo lo que hizo ese hombre en cuanto a su relación conmigo surgió del odio de su corazón. No fue motivado por amor a Dios o porque en verdad se preocupaba de la iglesia Sólo quiso perseguirme y hacerme la vida miserable. Pero Dios lo usó para ayudarme a mí, porque ese hombre me enseñó a cuidar de los detalles. Como creyentes nosotros podemos estar seguros de que todo está bajo el control de Dios. Cuando le pedimos que nos enseñe algo, muchas veces él contesta mandándonos personas que puedan cumplir esa necesidad. Si nos rebelamos contra sus "maestros" entonces estamos en realidad rebelándonos contra Dios. Muchas veces quisiéramos escoger nuestros maestros y también el "curso de estudio", pero cuando lo hacemos, nunca aprendemos las lecciones. Dios manda la persona mejor calificada para su oficio.
EL DIABLO ES EL AGENTE DE TODA LA MALDAD
El quinto principio es muy esencial para ayudarnos a comprender dos cosas a la vez: (l)sí hay un diablo, y (2)él está muy activo. Hemos visto que Dios controla todas las cosas y usa a todos para lograr los propósitos que él antes ordenó. Sin embargo, aunque todas las enfermedades y aflicciones provienen de la mano de Dios, el diablo es el medio de toda la maldad En otras palabras, debemos ver a la vez la participación de la mano del diablo y la de Dios en todas estas cosas. Tengo en mi biblioteca un libro titulado 65 Equivocaciones en la Biblia. Fue escrito por un predicador liberal. Pero pienso que la única equivocación realmente aparente es el libro de ese hombre. Déjeme demostrarle una de las "equivocaciones" según ese autor:
"Volvió a encenderse el furor de Jehová contra Israel, e incitó a David contra ellos diciendo "Ve y haz el censo de Israel y de Judá" —2Sam 24:1.
"Satanás de levantó contra Israel e incitó a David a que hiciese un censo de Israel" 1Cron. 21:1
Es obvio que los dos versículos se refieren al mismo evento (cuando Dios castigó a Israel y a David por haber tomado un censo de sus habitantes). Es también obvio que un pasaje dice que fue Dios quien instigó el censo y el otro afirma que fue el diablo quién indujo que se hiciera. ¿Cuál de estos pasajes es el correcto? Si entendemos el principio que aquí estoy exponiendo, entonces nos es claro que tanto Dios y Satanás estaban envueltos en el asunto. Fue el propósito de Dios (cual propósito Satanás ignoraba) y el odio de Satanás (cual odio Dios usó) que logró que el censo se efectuara. Dios empleó tanto el orgullo de David como la saña del diablo para llevar a cabo sus intenciones. Nos es necesario entonces observar la mano de Satanás como el agente quién trae el mal y a la vez descifrar la mano de Dios que motivó y controló lo que sucedió. Déjeme ilustrar este principio con una historia:
¿Quién Ordena Todas Las Cosas?
Una ancianita estaba orando en voz alta frente a una ventana abierta. No tenía ni dinero ni comida y suplicaba a Dios por su sostenimiento. Dos niños traviesos la oyeron y quisieron hacer burla de ella. En una tienda compraron pan y leche. Con cuidado, para que la anciana no les viera, colocaron los alimentos en la ventana. Cuando ella abrió los ojos y vio la comida, exclamó en acción de gracias a Dios por haberle oído sus súplicas. De repente los niños gritaron "mujer estúpida, Dios no le mandó estas cosas, Nosotros las pusimos aquí y lo "hicimos para demostrarle que es usted muy ingenua. Dios no le dio este pan y la leche, nosotros se los trajimos.
La mujer sonrió y dio las gracias a los niños por la comida, pero luego dijo: "Probablemente el diablo trajo estas cosas, pero es el Señor quien los mandó". Lector, quiero que usted comprenda la diferencia. Cuando el cobrador le trae la cuenta de la energía eléctrica, y es por una suma bastante elevada, usted no se enoja con el cobrador, él no se la mandó, sólo se la entregó. Y este es el principio que tenemos que ver en medio de todos los eventos difíciles que nos suceden. Tomás Watson, un puritano inglés quien tenía la habilidad innata de expresar la verdad con declaraciones cortas y precisas, dijo lo siguiente:
"Dios siempre tiene su mano metida en toda acción que incluye el pecado, pero él nunca tiene parte en el pecado de la acción".
Si usted puede entender esta cita entonces comprenderá la totalidad de mi mensaje. No importa lo que pasa, donde pasa, cuando pasa, o a quien pasa.
Si sucede, entonces Dios tiene su mando en el asunto; lo controla. Pero, él no es culpable del pecado o del odio que está en los corazones de los hombres que causan el pecado.
Pocas personas entienden la importancia de este principio en la vida cristiana cotidiana. Nos dice la Escritura que debemos humillarnos bajo la mano todopoderosa de Dios, y sometemos a él. Sin embargo, también nos dice que debemos resistir el diablo y nunca ceder a sus engaños y tentaciones. El problema está en conocer y reconocer la diferencia entre estas dos cosas. Muchos cristianos, con el pretexto de resistir al diablo, realmente se oponen a la providencia soberana de Dios. Otros creyentes, con la dis¬culpa de "dejar las cosas en las manos de Dios", deliberadamente ignoran su responsabilidad personal de obedecer los principios y resistir la tentación. Hasta que veamos tanto la mano de Satanás y la de Dios en los eventos, estaremos en realidad luchando contra Dios pero pensando que estamos resistiendo al diablo.
No Toda Aflicción Es Castigo
Nuestro último principio es un golpe al corazón del concepto erróneo del evangelio y sus promesas. Aunque todas las aflicciones y las enfermedades están bajo el control divino y son parte de los propósitos de Dios, no es verdad que todas ellas son castigos por haber pecado. Algunas aflicciones sí son resultado del pecado, y son mandadas para causar en nosotros el arrepentimiento y efectuar un cambio en nosotros. Sin embargo, esto no es la verdad en todos los casos. A veces Dios permite que los suyos su¬fran para demostrar el poder de su Gracia. Es incorrecto que el cristiano piense que Dios le está castigando cada vez que experimenta una aflicción. Dios sólo castiga el pecado en dos maneras: (1) en Cristo: en él la pena de nuestra deuda es totalmente pagada, o, (2) el pecador paga en el infierno. Aún cuando la aflicción sea una disciplina, una es de carácter penal (es decir no proviene de Dios como juez), sino que es correctiva, es enmienda (es decir proviene de nuestro Padre amoroso). Nuestro Padre nos disciplina por medio de la aflicción, pero nunca nos condena.
En el libro de Habacuc y en el de Isaías, ya vimos como Dios usa la aflicción para traer el arrepentimiento por el pecado, con el fin de mandar el avivamiento. También el libro de Job habla de la aflicción, pero en un sentido totalmente diferente. Ahora vamos a examinar los sufrimientos de Job y aprender bien este sexto principio. En primer lugar, tenemos que usar un método correcto de interpretación. La mayoría de los lectores suponen que Job era una persona altiva, tal vez jactanciosa, y Dios le mandó las aflicciones para humillado. Nunca se les ocurre pensar que los "amigos" de Job pensaban lo mismo que ellos, pero tanto Job como Dios negaban que ese fuera el caso. No cabe duda de que Job dijo algunas declaraciones necias y a veces se complacía en auto compadecerse. Pero después de todo, sabemos que al fina! conoció a Dios en un más grande sentido que en el principio. Fíjese en lo que Dios mismo dijo de Job:
"Hubo un hombre en la tierra de Uz, que se llamaba Job, Aquel hombre era integro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal" —Job 1.1.
Encuentro difícil creer que sea posible leer estas palabras y luego criticar a Job diciendo que era un hombre farisaico. Si aceptamos esa idea, hacemos imposible entender el sentido del libro de Job y el propósito de sus aflicciones. Y si piensa uno que lo que se dice en Job. 1:8 no es una evaluación de lo que Dios hace de Job sino que es la de otra persona, entonces debe leer las palabras de Dios mismo en Job.1.8 y 2:3. La primera cosa que tiene que establecerse es esta: las aflicciones mandadas a Job no tenían nada que ver con algún pecado que Job podría haber hecho. Podemos ir aún más allá y decir que la tentación más grande que Job tuvo que enfrentar, era la de creer que Dios le había mandado esas aflicciones porque había pecado. Pero Job no cedió a esa tentación y este es el principio central del libro. El punto focal del debate entre Satanás y Dios es esta cuestión: ¿continuará creyendo Job que todo lo que le pasa proviene de la mano de Dios, y podrá seguir confiando y adorando a Dios a pesar de creer esto? Y la respuesta es esta: Job perdió todo lo que tenía pero no abandonó a su Dios, aún cuando no podía encontrar una explicación a lo que le sucedía.
El libro de Job empieza con un diálogo entre Satanás y Dios que concluye con un diálogo entre Dios y el diablo. Vea esto en los siguientes versículos:
"Aconteció cierto día que vinieron los hijos de Dios para presentarse ante Jehová, y entre ellos vino también Satanás. Y Jehová preguntó a Satanás: "¿de dónde vienes?". Y Satanás respondía a Jehová diciendo: "de recorrer la tierra y es andar por ella". Y Jehová preguntó Satanás: "¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado de! mal?". Y Satanás respondió a Jehová diciendo: "¿acaso no le has protegido a él, a su familia y a todo lo que tiene? El trabajo de sus manos has bendecido, y sus posesiones se han aumentado en la tierra. Pero extiende, por favor, tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no te maldice en tu misma cara! Y Jehová respondió a Satanás: "He aquí, todo lo que él tiene está en tu poder. Solamente no extiendas tu mano contra él. Entonces Satanás salió de la presencia de Jehová"
En el versículo 10, es obvio que Job está seguro en las manos de Dios. La queja de Satanás es el cercado de protección que Dios puso alrededor de Job. En el versículo 11, Satanás desafía a Dios a tocar a Job en todo lo que este tiene. Dios responde a Satanás diciéndole que le pone en sus manos. Ahora bien, ¿está Job en las manos de Dios o en las de Satanás? Si usted ha entendido estos versículos entonces sabe que Job está tanto en las manos del uno como del otro. Sin embargo, también ha entendido que la mano de Dios está por encima de la de Satanás y la mano de Satanás solo puede hacer lo que la mano de Dios le deja. En realidad Job nunca dejó de estar en las manos de Dios aunque el diablo le estaba probando. La única diferencia está en el que Dios aflojó hasta cierto grado el cercado que había puesto alrededor de Job.
Ya sabemos todos, el resto de esta historia. Un siervo informa a Job que los Sabeos robaron todos sus bueyes y mulas y luego mataron a todos los sirvientes. Mientras ese siervo habla, llega otro y dice que un fuego cayó del cielo y mató a todos los borregos y a los pastores que los cuidaban. Un tercer siervo aparece inmediatamente y da el reporte de que los caldeos robaron todos los camellos y también mataron a los sirvientes. En menos de 60 segundos Job es informado de que está en bancarrota. Pero antes de terminar de hablar el tercer siervo, llega otro con la noticia de que todos los hijos de Job habían muerto a consecuencia de un gran viento que destruyó la casa donde comían. Los siguientes versículos nos dan la respuesta de Job a estos eventos terribles:
"Entonces Job se levantó, rasgó su manto, y se rapó la cabeza; se postró a tierra y adoró. Y dijo: desnudo salí del vientre de mi Madre, y desnudo volveré a ella. Jehová dio, y Jehová quitó ¡Sea bendito el nombre de Jehová! En todo esto Job no pecó ni atribuyó a Dios despropósito alguno —Job. 1:20-22.
Observe que Job nunca mencionó a Satanás, más bien atribuye todo a Jehová. Dios le habla dado todas las ovejas, bueyes, camellos, mulas etc., a Job y por eso Job sabia que el mismo Dios se los había quitado. ¿Pero qué de los hijos de Job? Job declara que su nacimiento y su muerte son de Dios, mantiene su confianza en el control soberano de Dios y es su promesa, aunque su mundo personal se le viene encima.
Debemos penetrar el sentido de lo que pasa en la vida de Job: Satanás y Dios están en contienda, eso es claro, pero Job no sabe esto. Y nosotros sólo sabemos esto porque la Biblia nos revela el trasfondo de la escena. Vemos y oímos el desafío. Entendemos que la vida y el corazón son el campo de batalla. ¿Triunfará la Gracia de Dios en el corazón de Job a pesar de las duras pruebas que ese hombre experimenta? Nosotros leemos la historia y sabemos lo que le pasa, pero Job no sabía lo que ocurría entre Dios y Satanás. Job no poseía una explicación racional o teológica de lo que le pasaba, sólo tenía una confianza firme en su Dios soberano y santo.
El ganador de la lucha del capitulo uno es e$ poder de la Gracia de Dios. Job mantuvo su fe y su integridad. El capítulo dos empieza con el mismo diálogo entre Satanás y Dios. Sin embargo, cuando Dios desafía a Satanás por segunda vez, le fastidia recordándole que Job permaneció verdadero y fiel a pesar de sus terribles aflicciones:
"Jehová preguntó a Satanás: —¿No te has fijado en mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra: un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal; y que todavía se aferra a su integridad a pesar de que tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin motivo?" — Job.2:3.
Fíjese en lo que el versículo dice: en primer lugar, es Dios mismo, quien está "contra" Job, mandándole las aflicciones. Aunque sea verdad que Satanás le llevó esas aflicciones, sin embargo Dios es el que los mandó. Es de vital importancia que veamos la segunda verdad del texto: Dios se movió contra Job sin ninguna razón para hacerlo. Las aflicciones no tenían nada que ver con el comportamiento de Job. Job fue usado para comprobar algo, sin tener conocimiento él de lo que estaba pasando. Job demostró y comprobó la suficiencia de la Gracia de Dios al pasar aflicciones que parecen no tener explicación.
Una de las pérdidas más notables de Job fue la de su teología. Sus amigos le recordaron que él había dicho que Dios bendice a los buenos y juzga a los malos. Si esto fuera la verdad, entonces ¿cómo se explica lo que le pasaba? y, ¿cómo se reconcilia su teología con la situación que le sucedía? Alguien ha dicho: "el libro de Job escribe por primera vez que la teología ortodoxa es confrontada con una situación que no es capaz de manejar". Un himno inglés fue escrito comprendiendo esta situación:
"Cuando por todo alrededor mi alma se desvanece, entonces él es toda mi esperanza y permanencia; su juramento, su pacto, su sangre me sostienen en el diluvio que me sobreviene".
Hay veces cuando todo lo que nos rodea se nos viene encima y no nos queda nada sino Dios. Nos apoyamos en el conocimiento de su carácter y su pacto con nosotros. Toda nuestra teología y toda nuestra experiencia no son suficientes para hacemos percibir y explicar los caminos de Dios. Sin embargo, aunque no comprendamos podemos confiar en que Dios es santo, justo y fiel en todos sus tratos con nosotros. Esta es la comprensión que Job tenía.
Los eventos espantosos comprobaron que la fe de Job era germina y que Dios merecía su confianza.
Satanás ahora responde a Dios quien le fastidió porque le recordó de su fracaso al no poder lograr que Job renunciara su confianza en él. Veamos los versículos que nos cuentan de este diálogo:
"Y Satanás respondió a Jehová diciendo: -¡Piel por piel! Todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida. Pero extiende, pues, tu mano y toca sus huesos y su carne, y verás si no te maldice en tu misma cara-. Y Jehová respondió a Satanás: -He aquí, él está en tu poder; pero respeta su vida-. Entonces Satanás salió de la presencia de Jehová e hirió a Job con unas llagas malignas, desde la planta de sus pies hasta su coronilla. Tomaba un pedazo de tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de las cenizas" —Job.2:4-8.
Satanás todavía estaba convencido de que Job era un hipócrita. Culpa a Dios por no ser justo en esta controversia y de proteger a Job de cualquier dolor personal. Es una cosa perder posesiones y ver a otros sufrir, pero es otra experimentar personalmente una molestia continua día y noche. Otra vez, hay algo en el versículo que debemos notar: Satanás, hablando a Dios, dice: "...Extiende tu mano y toca sus huesos y carne...", y en el versículo seis Dios contesta: "He aquí él está en tu poder, pero respeta su vida". Dios baja un poco la protección pero claramente señala los límites. Todavía es la mano de Dios la que está en control, a pesar del hecho de que la mano de Sa¬tanás es el emisario de la aflicción. Job nunca duda de que todo proceda de la mano de Dios.
En el versículo siete se ve a Job tomando un pedazo de alfarería y quitándose la sustancia liquida que salía de las llagas malignas que ie cubrían todo el cuerpo. Estas fístulas ulcerosas son extremadamente ¿olorosas. Job no podía sentarse, pararse o acostarse cómodamente, sin sentir dolor en todo su cuerpo. Por eso se sentó en las cenizas porque eran ¡o más mullido que encontraba.
Los versículos nueve y diez son de mucha instrucción. Nos presentan un panorama de la debilidad terrible de una fe que se basa en lo que se ve, y también el poder de una fe que contempla la mano soberana de Dios metida en todas las cosas. ¿Cómo se sentiría usted si esto le fuera a pasar? ¿Cómo respondería?
"Entonces su mujer te dijo: —¿Todavía te aferras a tu integridad? ¡Maldice a Dios, y muérete!- Pero él le respondió: —¡Has hablado como hablaría cualquiera de las mujeres insensatas! Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios" —Job.2: 8-10.
Las observaciones de la esposa de Job son típicas de un incrédulo y también de aquel cristiano, dulce y sentimental, que piensa sólo en términos de "amor" y rechaza la realidad. Y cuando nosotros ahora hablamos como habló Job en respuesta a su esposa, y cuando declaramos los mismos principios, luego nos llega un grito airado: ¡no me diga que usted cree que Dios está envuelto en alguna manera en estas aflicciones! ¡Yo nunca podría amar o servir a Dios como tal!". Pocos tendrán el valor para decir lo que dijo la esposa de Job, pero básicamente están de acuerdo con ella. En efecto están diciendo: "Y amaré y confiaré en Dios mientras él me provee todas las cosas materiales que necesito para ser feliz. Pero si me manda aflicciones entonces no confiaré en él" ¡Cuántas veces no ha dicho esto el diablo a un creyente cansado y afligido! (Que maldigo a Dios). Y lo que hizo más dolorosa esta declaración para Job es que provenía de su propia esposa.
Ahora bien, antes de juzgar duramente a esa mujer, acuérdese que ella tenía que cuidar a Job y escuchar sus quejas. Y esto no fue tarea fácil. Todos los hijos que murieron eran también de ella y toda la riqueza que se perdió fue igualmente suya.
La respuesta de Job es única: "Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?" Job no toleraba la herejía del dualismo. Dios es el autor de todas las cosas sean buenas o malas. Job nunca podría haber sido un "carismático" moderno con su punto de vista tocante a las enfermedades o los problemas. Dado de que no hubiera podido soportar a los predicadores de "la salud y la abundancia" que dominan en ciertos círculos evangélicos.
Recuerde lector que Job todavía no tiene ninguna explicación para tales cosas que le suceden. Todo lo que sabe es que (1) dios na mandado cada una de las aflicciones, y (2) que Dios tiene que tener una buena razón para mandarlas, aunque Job no profundizara en las razones. Esto mi amigo, es la esencia de la fe bíblica en un Dios soberano y misericordioso. La cumbre de la fe de Job se vislumbra en aquella gran declaración de Job. 13:15. Fíjese en todo el contexto:
"Callad delante de mí, y yo hablaré, me pase lo que me pase. ¿Por qué he de arrancar mi carne con mis propios dientes? ¿O he de exponer mi vida en mi mano? He aquí, aunque él me mate, en él he de esperar. Ciertamente defenderé ante su presencia mis caminos. Esto también me será salvación, porque en impío no Ira a su presencia. Oíd con atención mi discurso; oíd con vuestros oídos mi declaración. He aquí que yo he preparado mi causa, y sé que seré declarado justo" —Job. 13:13-18.
Job tiene la certeza de que será vindicado y será demostrado que Dios no le ha estado juzgando por haber pecado. Pero mientras, Job está preparado para confiar en Dios venga lo que venga. Cuando dijo: "Aunque él me mate, en él he de esperar", nos está diciendo: "Aunque él, quien tomó mi ganado, todos mis hijos y mi salud, tome también el último paso quitándome la vida (algo que está dentro de sus derechos), todavía confiaré en él y creeré que es justo. No creo que me está maldiciendo con estas aflicciones, ni tampoco dejaré de creer que algún día seré totalmente vindicado y feliz".
Ahora déjeme divagar un momento sobre el tema para contemplar la peor parte de la tentación de Job. El principal propósito del ataque de Satanás a Job era el de comprobar una cosa: Satanás pretende que no hay tal cosa corno un "verdadero creyente" que ama a Dios por lo que es. Los hombres sólo aman a Dios porque les beneficia amarlo. Sí Dios no bendice al hombre, estos pronto renunciarán a él y lo maldecirán. Esto es fácil de entender pero hay todavía otra tentación que Job enfrenta. Job cree que Dios es el rey soberano del mundo. También cree que le ha servido fielmente y es una persona íntegra. En ningún sentido proclama ser sin pecado o sin culpa, pero si declara que ha amado a Dios y le ha seguido con un corazón recto. Y si esto es la verdad, entonces ¿cómo puede Job explicar todas esas aflicciones? Obviamente no puede ni empezar a aclarar el porque suceden.
Tratando De Proteger A Dios
La tentación mayor que Job enfrentó era el de confesar un pecado que no cometió para así justificar a Dios por lo que le había hecho. EL carácter de Dios como justo y honesto, quien recompensa el bien y maldice el mal, será protegido. Job tendrá entonces una explicación teológica del porque Dios le había mandado los problemas (porque así serán juicios y castigos), y sus amigos podrían animarle a buscar la misericordia y la restauración, siendo que ya confesó el pecado que cometió en secreto. Seguramente si lo fuera a hacer, tendría que mentir, o peor aún, el diablo ganaría el debate con Dios comprobando que Job era siempre un mentiroso e hipócrita a quien sólo le interesaban las bendiciones materiales. Hubiera sido mil veces más fácil ceder a la apariencia de las cosas en vez de aferrarse a la realidad. Sería más fácil para Job "proteger" a Dios con unas perogrulladas piadosas, en vez de enfrentarse honestamente a los hechos incomprensibles con una fe intrépida en Dios y en su carácter santo.
¿Y no es esto la piedra de tropiezo de la cruz? ¿Cómo podría el Hijo amado sufrir tal agonía sin que su Padre levantara la mano para ayudarle? Pero debo decirlo más correctamente: ¿cómo podría un Padre santo, justo y amoroso inflingir él mismo las heridas? La inhabilidad de los judíos de entender este hecho, es lo que volvía para ellos las declaraciones de Cristo en blasfemias.
Suponga lector que hubiera estado allá aquel día cuando aquellos hombres malos apedrearon a Esteban. ¿Qué hubiera dicho usted si alguien le hubiera dicho "Dios está en control de la situación y está utilizando a estos hombres despreciables para lograr sus propósitos?". Esteban así creía y expresó su esperanza aún cuando le estaban apedreando injustamente.
La Providencia: Un Misterio
No tengo una explicación del porque Dios deje que algunos de sus santos más selectos, sufran persecuciones y aflicciones. Sin embargo, es un hecho histórico y bíblico que estas cosas pasan. Job, David, José y Esteban son ejemplos claros de la Palabra de Dios. Fanny Crosby, Joni Erickson y muchos hermanos y hermanas de nuestro círculo de amigos testifican lo mismo. No nos pertenece el derecho de interrogar a Dios y preguntarle "¿Porqué?". Ni tampoco podemos nulificar los textos de la Escritura que enseñan una verdad que no nos parece lógica. Por el otro lado es nuestra responsabilidad confiar en Dios aunque no entendamos las circunstancias.
Había antes un comercial en la televisión un poco estúpido que presentaba a un hombre llamado el Sr. Whipple, quien regañaba a las mujeres por apretar con las manos los rollos de papel higiénico para ver si eran suaves o no. Personalmente nunca observé a nadie hacer eso en un supermercado pero sí he visto a personas aplastar la fruta para ver si está madura o no. Creo que esto es lo que pasa al pueblo de Dios también. Dios deja que el mundo nos de un apretón para ver de que estamos hechos. Cuando Dios abre su corazón para comprender su admirable Gracia, entonces abrirá usted su boca y empezará a testificar. Dirá que ha encontrado aquel pan que sí satisface a su alma y que en verdad trae gozo a la vida. Sin embargo, a veces el público es escéptico y deliberadamente nos prueba para ver el grado de satisfacción que en realidad tenemos.
Cuando Dios es doblemente misericordioso con nosotros y nos enseña la verdad de su soberanía, nosotros muchas veces abrimos nuestras bocas para jactamos de tener a un Dios quien controla a todos y a cada evento. Hasta ridiculizamos al pobre dios débil del arminiano. Decimos: "nuestro Dios no depende del hombre o de la voluntad del hombre. Nuestro Dios soberano controla cada evento que sucede en nuestras vidas". Ahora el mundo se vuelve muy sospechoso y dicen "¿será que en verdad creen y confían en la soberanía de Dios? Vamos a ponerles unos obstáculos y ver como responden". Mi amigo, ¿como responde usted cuando le es quitado algo que a usted quiere y merece, por una persona ofensiva y odiosa.
Si yo fuera un buen artista, (y no lo soy), entonces podría pintar la superficie de un vaso de vidrio para que pareciera que contiene agua de limón. Sin embargo si tiro el vaso entonces lo que hay en realidad dentro del vaso se derrama. Podría contener leche o agua, pero desde afuera parecería tener agua de limón. El proceso de tirar el contenido del vaso revela lo que en realidad es.
Usted y yo podemos pintarnos con una etiqueta de calvinista y ridiculizar a los arminianos, pero la prueba convincente de nuestra fe en un Dios soberano es como reaccionamos cuando nos enfrentamos con los tropiezos y obstáculos de la vida. Cuando esto le pasa a usted, ¿qué se manifiesta? ¿la gracia soberana o la carne soberana? Mantener una teología correcta no es suficiente. Job en realidad perdió su teología. Sus amigos le azotaban con su propia teología. "Job, usted nos ha enseñado que Dios oye y contesta las oraciones de un hombre recto, pero rehúsa oír la oración de un pecador. Y ahora qué." Dios no le ha contestado y le han sobrevenido las aflicciones, ¿todavía quiere insistir en que es recto? ¡Es usted un hipócrita! No quiere confesar su pecado y blasfema a Dios con sus protestas. ¿Cómo puede reconciliar lo que le pasa con la teología que sostiene?" ¿Como podría Job contestar tales acusaciones? No podría negar que creía y enseñaba exactamente lo que ellos dijeron, ni tampoco podría confesar un pecado que no había cometido. Job sólo podía responder: "No puedo". La única cosa que le quedaba era callarse y esperar en Dios.
Muchas veces doy consejos a personas que han sido maltratadas. Con lágrimas me comentan "¡pero pastor, eso no fue justo!" Y yo siento tristeza por su situación. También recientemente pasé por una experiencia en la cual algunas personas quienes yo amaba, y en quienes confiaba, me decepcionaron y mintieron para mantener sus posiciones de autoridad. Su comportamiento era peor que una campaña política. Fue una de las experiencias más difíciles de toda mi vida cristiana. Mi corazón quiso gritar "¡pero Señor, ellos saben que están mintiendo. Es todo tan cruel e injusto!"
Y ¿cuál es el único consuelo que nos queda cuando "todo es tan injusto"? En primer lugar, podemos acordamos de que Dios nunca nos indicó que todo iba a ser justo. En realidad, si poseemos la perspicacia para comprender la Palabra de Dios y tomar en serio su mensaje, entonces nos daremos cuenta de que lo impíos no pueden proceder con justicia.
No era justo que echaran a Jeremías en un hoyo. No fue justo que los hermanos de José le vendieran como esclavo. No fue justo que Esteban fuera apedreado o que Nerón echara a los cristianos a los leones. Muchas cosas horrendas e injustas suceden a cristianos piadosos y rectos (vea Heb. l 1). Pero, ¿de dónde sacamos la idea de que debemos esperar que todo sea justo? Este mundo no es amigo de la Gracia de Dios en ningún sentido. Lea Mateo 10:16-24, y luego pregunte si puede, el por qué nada es justo. Sí, seremos apresurados, pero nunca probados por encima de nuestra capacidad de resistir. Si Dios escoge que seamos echados a los hornos, soportaremos como buenos soldados y mostraremos el poder de su Gracia. Hermano, ¡oremos que nos dé la Gracia necesaria para creer y decir "recibiremos bien de las manos de Dios y no también el mal?" Entender estos seis principios de la Palabra de Dios y aplicarlos a nosotros mismos nos ayudará grandemente para orar así.
Uno de mis himnos favoritos contiene la verdad de lo que le he tratado de decir. Es titulado
TODO LO QUE MI DIOS ORDENA ES JUSTO:
Todo lo que mi Dios ordena es justo.
Su santa voluntad permanece; Seré tranquilo al contemplar su obra,
Y seguirle donde me guíe; El es mi Dios, aunque oscuro sea mi camino,
El me sostiene para que no caiga:
Por eso a él confío todo.
Todo lo que mi Dios ordena es justo
El nunca me decepcionará; Me guía en el sendero correcto;
Sé que no me abandonará: Recibo contento lo que él me mandó;
Su mano puede borrar mis penas, Y con paciencia espero su día.
Todo lo que mi Dios ordena es justo:
Aunque la copa que ahora tomo, Sepa amarga a mi corazón débil,
La tomo sin miedo: Mi Dios es fiel; cada mañana nueva
Dulce solaz llena mi corazón, Y las penas y el dolor se marchan.
Todo lo que mi Dios ordena es justo: Aquí manifestaré mi convicción;
Aunque la tristeza, necesidad o muerte sea mi suerte, No estoy desamparado;
El cuidado de mi Padre me rodea;
El me sostiene para que no caiga;
Y por eso le confío todo.
Cristiano ¡he aquí su Dios! Esté confiado y tenga esperanza. Si no es usted cristiano, entonces recuerde que este es el Dios contra quien usted se rebela. ¿Cómo puede ser tan insensato y necio para luchar contra un Dios como tal?